Dinamismo de comercio China-UE pone de relieve prometedora asociación económica

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Dinamismo de comercio China-UE pone de relieve prometedora asociación económica

La solidez de las transacciones comerciales entre China y la Unión Europea (UE) el año pasado demostró la fuerte resistencia y el enorme potencial de la asociación económica bilateral a pesar de la devastadora pandemia del nuevo coronavirus y la debilitada economía mundial.

Según la oficina de estadística de la UE, Eurostat, China rebasó en 2020 a EE.UU. y pasó a ser el principal socio comercial del bloque europeo, con un aumento sustancial también en las exportaciones de una a otra parte.

El descenso a nivel general del comercio mundial debido a la pandemia ha hecho que ese dinamismo de los lazos comerciales entre China y la UE se lograse con un gran esfuerzo.

El crecimiento incesante del comercio bilateral es, en cierta medida, el resultado de la sólida cooperación entre Beijing y Bruselas para contener la pandemia de COVID-19.

Para vencer el virus, China y los países del bloque comunitario han aprovechado el poder de la solidaridad y, de esta forma, se han intercambiado suministros médicos, así como experiencia en el desarrollo de vacunas, tratamientos clínicos y gestión transfronteriza.

El dinámico comercio bidireccional se ha beneficiado, además, de la gran complementariedad económica entre las dos partes, la cual puede explicar, por ejemplo, por qué el servicio de trenes de mercancías China-Europa ha seguido circulando por el territorio continental euroasiático en medio de la pandemia.

El año pasado, se registró un récord de 12.406 viajes del servicio ferroviario, un 50 por ciento más que en 2019. En enero de este año, los viajes llegaron a 1.165, un 66 por ciento más interanual.

En un momento de crisis como la actual, esa moderna flota de «camellos» transregional ha desempeñado un papel esencial a la hora de mantener el ímpetu de las actividades comerciales bilaterales y garantizar un suministro estable de bienes en China, Europa y otros países a lo largo de la ruta.

La rápida recuperación de la economía china es además otra razón fundamental de que muchas empresas europeas continúen confiando en el mercado chino y expandan sus inversiones allí.

El año pasado, empresas europeas como BMW, Daimler y Siemens aumentaron su capacidad de inversión y producción en China. En 2020, Airbus entregó 99 aviones comerciales al país asiático, es decir, el 17,5 por ciento de sus entregas globales anuales, un porcentaje que en el cuarto trimestre fue nada menos que del 25 por ciento.

La resistente asociación económica China-UE hace vislumbrar un futuro aún más halagüeño en la cooperación económica bilateral.

El año pasado, Beijing y Bruselas concluyeron las negociaciones sobre el Acuerdo Integral de Inversión y firmaron un acuerdo sobre indicaciones geográficas. Las dos partes decidieron también crear asociaciones de cooperación verde y digital.

Esos convenios generarán en los próximos meses y años nuevas oportunidades comerciales y ayudarán a que las empresas de ambas partes aprovechen más el potencial en los respectivos mercados.

Al mismo tiempo que promueve un paradigma de desarrollo nuevo, China, como se ha prometido, seguirá ampliando la apertura y equilibrando su terreno de juego nacional, lo que creará mayores oportunidades y un entorno de inversión más favorable para todos los países, entre ellos los que conforman la UE.

La dinámica asociación comercial y económica bilateral ha demostrado una vez más que cuando las dos partes mantienen una cooperación en mutuo beneficio, obtienen recompensas incluso en tiempos de dificultad.

De cara al futuro, si Beijing y Bruselas continúan aunando esfuerzos y centrados en promover la cooperación en beneficio mutuo con pragmatismo, cosecharán resultados aún mejores.

Por: Xinhua

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